Breves conclusiones de los estudios de proyección de la población española (2020-2030): los mayores

El análisis de los grupos de población por edades nos muestra importantes variaciones significantes. Aumenta el estrato de los mayores de edad, lo que significa en buena medida, que aumenta también el colectivo de dependientes y pensionistas. Este estrato se caracteriza por focalizar determinadas necesidades y gustos sobre otros estratos.

Priman, por ejemplo, las cuestiones relacionadas con temas de salud y tratamiento de enfermedades y dolencias más características de este grupo de edad. Las personas de esta edad hacen más uso de los recursos sanitarios, como sector más directamente relacionado, y su estructura de consumo de productos es diferente. Ha cambiado también la estructura familiar, de manera que un consumo más dirigido a los miembros menores de la familia no será tan previsible como años atrás. Los ancianos irán progresivamente viviendo más solos que antes, lo que potenciará la oferta de servicios relacionados con la seguridad, el apoyo y las ayudas a las tareas domésticas así como servicios que faciliten y potencien la relación social. La demanda de una mayor facilidad de uso debería contar, por otra parte, con una respuesta de la oferta tanto en una mayor ergonomía (en mobiliario, herramientas domésticas, aparatos, etc.) como en una mayor simplicidad de uso y mantenimiento.

La proyección demográfica se relaciona con la económica. Sectores de población que pasan progresivamente a depender de una pensión y no de un suelo –en el mejor de los casos- implica una reducción de consumos y un cambio importante de pautas de vida. Tenderán a reducirse los gastos en lo que se detecte como lujos innecesarios y aunque no desaparecerán del todo, en los casos que sean posibles, supondrá una reducción al reducirse la renta y una abstención necesaria ante situaciones imprevistas con menor margen.

Los mayores de 65 años serán diferentes del mismo grupo de edad de décadas anteriores. Son los nacidos en los años del baby-boom y representan características propias. Son más y son conscientes de ello, lo que les dará una conciencia especial. Representan también generaciones mucho más formadas que las que hasta ahora habían alcanzado esta edad, el porcentaje –y número absoluto- de universitarios mayor de 65 años alcanzará su cifra record en este colectivo. Esta mayor formación supondrá también un cambio en cuanto a pautas de consumo y de agrupación. Serán los abuelos que fueron “rockeros” y conocieron el esplendor de la cultura contemporánea de los años 50, 60 y 70, el mercado de la nostalgia podrá aparecer de una manera más amplia y sofisticada que hasta ahora.

El estrato de las personas mayores cuenta con otra característica especial respecto a los otros grupos de población: es el único que puede crecer. En efecto, el previsible incremento en las expectativas de vida hace que no solo crezca la esperanza promedio del conjunto, por reducción de la defunción infantil y mejores condiciones sanitarias y de seguridad, sino que además, la esperanza de vida promedio de los que cumplieron los 65 años también se incremente. Esto hace que en el estrato considerado podamos en realidad hablar de diferentes subgrupos con personalidad así mismo diferenciada. Los que podemos considerar “recién jubilados”, cuyo rango de edad se extenderá desde los 60-65 hasta los 70-72, percibirán y serán percibidos como un grupo cercano a la “mediana edad” (cosa que ya ocurre y además, estadísticamente así será), mientras que los ancianos de más de 80 formarán un grupo con un conjunto de valores bien diferenciado de aquel.

La pirámide de población nos muestra gráficamente como pensará la sociedad en función de la edad de sus habitantes. La conciencia colectiva, el promedio de las conciencias e ideas dominantes, cambiará también significativamente. Se seguirán apreciando los valores positivos inherentes a la juventud, pero más como una añoranza que como una vivencia presente. Los valores de la juventud se entrelazarán con los de la experiencia. Hasta ahora, la mayoría de la población se encontraba en el centro de la pirámide. La añoranza de la juventud se sentía  sobre unos años recientes, esa distancia perceptiva se incrementará y se distorsionará. Serán más relevantes los principios propios de la edad, como el miedo al futuro, a la enfermedad o a la indefensión, pero también aflorará la importancia de la sabiduría, de la experiencia, de la cohesión, de la conexión entre el pasado y el futuro.

Será también una sociedad que tendrá más presente a la muerte, da igual que lo haga de una manera directa o encubierta. Habrá más fallecimientos, lo cual tendrá que tenerse en cuenta por los sectores económicos que se relacionen con ello, pero habrá también una filtración a la cultura, a los principios e ideas dominantes. Es difícil hacer proyecciones de cómo esto se traducirá en detalles concretos, más allá de la idea principal. En general dependerá de variables locales, sociales y geográficas, y como esa idea principal se fusionará o convivirá con otras ideas principales y parciales. Por tanto habrá que valorar en cada caso esas otras influencias para analizar los posibles resultados.

Fuente: INE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s